¿Alguna vez te has planteado cuánto puede influir el consumo energético de una vivienda en tu decisión de compra o alquiler? Más allá del precio o la ubicación, la eficiencia energética de un inmueble es un factor que puede marcar una gran diferencia, no solo en los gastos mensuales, sino también en el impacto medioambiental asociado a su uso.

Para garantizar la transparencia y ofrecer esta información de manera clara, el certificado energético se convirtió en un documento obligatorio en España con la entrada en vigor del Real Decreto 235/2013. Aunque esta normativa ha sido derogada, la regulación actual está recogida en el Real Decreto 390/2021, que introduce criterios actualizados y procedimientos más rigurosos para evaluar y certificar la eficiencia energética de los inmuebles.

En este artículo, vamos a analizar en detalle qué es un certificado energético, cómo se obtiene uno, y en qué supuestos y qué  ventajas supone contar con él.

¿Qué es el certificado energético?

El certificado energético es un documento oficial que tiene como finalidad evaluar y calificar el nivel de eficiencia energética de un inmueble, proporcionando una estimación del consumo energético necesario para satisfacer las necesidades habituales de uso, como calefacción, refrigeración, ventilación, producción de agua caliente sanitaria e iluminación.

Este certificado clasifica los inmuebles en función de su eficiencia energética (desde la A (más eficiente) hasta la G (menos eficiente), similar a las etiquetas de eficiencia que podemos encontrar en los electrodomésticos) mediante un cálculo técnico que analiza aspectos como el aislamiento térmico, los sistemas de climatización, la orientación del edificio y la calidad de las instalaciones.

La información que aporta se expresa en términos de consumo energético (kWh/m² al año) y emisiones de dióxido de carbono (kg CO₂/m² al año), junto con recomendaciones para mejorar el rendimiento energético del inmueble.

El objetivo principal del certificado energético es doble: por un lado, fomentar la sostenibilidad medioambiental promoviendo la construcción y rehabilitación de edificios más eficientes; y por otro, garantizar la transparencia en las transacciones inmobiliarias, ofreciendo a compradores e inquilinos información precisa y comparable sobre el comportamiento energético de los inmuebles.

¿Qué información incluye el certificado energético?

El certificado energético detalla:

  • La calificación energética del inmueble.
  • Recomendaciones para mejorar la eficiencia energética.
  • Consumo de energía anual estimado (en kWh/m²).
  • Emisiones de CO₂ estimadas (en kg CO₂/m²).

¿Cómo obtener el certificado energético?

Para obtener el certificado energético, el propietario debe contactar con un técnico cualificado, como arquitectos, ingenieros o técnicos especializados. Estos profesionales visitarán el inmueble, recopilarán los datos necesarios y elaborarán el informe correspondiente.

El precio del certificado varía dependiendo del tamaño del inmueble y la comunidad autónoma, pero suele oscilar entre 100 y 300 euros.

Características del certificado energético

El certificado energético tiene una serie de características clave que lo convierten en un elemento fundamental en el ámbito inmobiliario:

  • Validez: Su vigencia es de 10 años, aunque es recomendable renovarlo si se realizan reformas significativas que afecten a la eficiencia energética del inmueble.
  • Registro oficial: Debe ser inscrito en el organismo competente de la comunidad autónoma correspondiente para que tenga validez legal.
  • Accesibilidad: Su finalidad es proporcionar información clara y comprensible para que cualquier persona, independientemente de sus conocimientos técnicos, pueda entender el nivel de eficiencia energética del inmueble.

¿Es obligatorio el certificado energético en España?

Sí. Según la normativa vigente es obligatorio contar con este certificado para vender o alquilar cualquier inmueble. Las excepciones incluyen edificios protegidos por su valor histórico o arquitectónico, construcciones provisionales y aquellas viviendas que no superen los 50 metros cuadrados útiles y se encuentren en zonas aisladas.

Consecuencias legales de no contar con el certificado energético

No tener el certificado energético puede acarrear sanciones económicas y problemas legales. Las infracciones se dividen en tres categorías:

  1. Leves: Publicitar una vivienda sin indicar su calificación energética. Multas de 300 a 600 euros.
  2. Graves: No contar con el certificado energético en una transacción. Multas de 601 a 1.000 euros.
  3. Muy graves: Falsear la información del certificado. Multas de 1.001 a 6.000 euros.

Además, la falta de este documento puede suponer retrasos en la compraventa, ya que es un requisito obligatorio para formalizar la escritura pública de la operación.

Beneficios del certificado energético para compradores y vendedores

El certificado energético, más allá de ser un requisito legal, constituye una herramienta esencial para aportar claridad y confianza en las transacciones inmobiliarias. Su importancia radica no sólo en garantizar el cumplimiento normativo, sino también en ofrecer ventajas tanto para los propietarios como para los compradores o inquilinos.

Beneficios para los vendedores o propietarios

  1. Cumplimiento normativo y evitación de sanciones: Contar con el certificado energético asegura que la transacción cumple con la normativa vigente, evitando posibles sanciones. Este cumplimiento legal no solo protege al propietario frente a problemas legales, sino que también mejora la transparencia de la operación.
  2. Incremento del valor del inmueble: Una buena calificación energética, como una A o B, puede hacer que el inmueble sea más atractivo para los potenciales compradores o inquilinos. Estas propiedades suelen percibirse como más eficientes, sostenibles y económicas en términos de consumo energético, lo que puede justificar un precio de venta o alquiler más alto.
  3. Ventaja competitiva en el mercado inmobiliario: En un entorno donde los compradores cada vez valoran más la sostenibilidad, ofrecer un inmueble con una calificación energética favorable supone un elemento diferenciador frente a otras propiedades.
  4. Confianza y transparencia: Proporcionar a los compradores o inquilinos información clara sobre el consumo energético y las posibles mejoras del inmueble genera confianza, lo que facilita la negociación y mejora la experiencia de ambas partes en la operación.
  5. Identificación de oportunidades de mejora: Las recomendaciones incluidas en el certificado permiten al propietario conocer posibles reformas para mejorar la eficiencia energética del inmueble, lo que podría aumentar su valor y hacerlo más atractivo en futuras transacciones.

Beneficios para los compradores o inquilinos

  1. Información sobre costes energéticos: El certificado energético proporciona datos detallados sobre el consumo estimado de energía y los costes asociados. Esto permite a los compradores e inquilinos prever cuánto tendrán que gastar en suministros energéticos, como calefacción, aire acondicionado o agua caliente, lo que facilita una planificación económica más precisa.
  2. Decisiones más informadas: Con el certificado energético, los compradores pueden comparar varias propiedades no solo en términos de precio o ubicación, sino también en cuanto a su eficiencia energética. Esto les ayuda a elegir una vivienda que no solo se ajuste a su presupuesto inicial, sino que también ofrezca un ahorro a largo plazo en términos de consumo energético.
  3. Impacto medioambiental reducido: Las viviendas con calificaciones energéticas altas suelen ser más sostenibles, ya que generan menos emisiones de dióxido de carbono. Para aquellos compradores o inquilinos comprometidos con el medio ambiente, elegir un inmueble eficiente contribuye a reducir su huella ecológica.
  4. Oportunidad para negociar el precio: Si una vivienda tiene una calificación energética baja, los compradores o inquilinos pueden usar esa información como un argumento para negociar el precio, justificando que requerirá inversiones futuras para mejorar la eficiencia energética.
  5. Acceso a información clave sobre el inmueble: Más allá de los costes energéticos, el certificado detalla las características del inmueble en relación con su rendimiento energético. Esto permite a los compradores o inquilinos entender mejor cómo está construido el inmueble y qué áreas podrían necesitar mejoras.

En conclusión, el certificado energético es mucho más que un simple requisito legal: se ha convertido en una herramienta fundamental para garantizar la transparencia y la sostenibilidad en el mercado inmobiliario. Para los propietarios, es una oportunidad de cumplir con la normativa, incrementar el valor de su inmueble y destacar frente a la competencia. Para los compradores o inquilinos, supone una garantía de información clara sobre el consumo energético, los costes asociados y el impacto medioambiental del inmueble.

En un contexto en el que la eficiencia energética y el compromiso con la sostenibilidad son cada vez más valorados, este documento ofrece ventajas que van más allá del cumplimiento normativo, beneficiando a ambas partes en una transacción inmobiliaria.

Por tanto, ya sea como vendedor, comprador o inquilino, contar con el certificado energético no solo asegura que la operación se realice conforme a la ley, sino que también facilita decisiones más informadas, responsables y alineadas con un futuro más sostenible.

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